San Martín y la Unidad Latinoamericana

Invitada por estudiantes de la Facultad de Derecho de la UNR a dar una charla compartida con otro docente de la casa y un representante de la Asociación Sanmartiniana, me ví obligada a estructurar el tema que me tocaba: San Martín y la unidad latinoamericana.
Resultaron fundamentales los trabajos de Norberto Galasso[1] – quien debería formar parte, en un lugar destacado, de la Contraenciclopedia[2] y algunos apuntes de por aquí y por allá que con los años se van juntando.
Y resultó no tan sólo una grata tarea sino que además –y así lo expresé durante mi exposición- debo agradecer a los estudiantes la oportunidad que me brindaron para sistematizar cuestiones que estaba todavía sueltas en mis archivos (mentales).

Efectivamente, la imagen que muchos de mi generación guardamos por largo tiempo de San Martín, más allá de haber tenido la fortuna de haber leído algunas cosas a través de los años, siguió siendo la que quedó grabada en la infancia. Lo que llamo el San Martín del Billiken, de los libros de lectura, de los actos escolares.
Un San Martín montado en blanco corcel, enhiesto, de impecable uniforme cruzando la cordillera. El que daba consejos morales a Merceditas, y también del “abuelito” tierno que miraba al horizonte con una manta sobre las piernas allá lejos, y le regala a su nieta la Medalla de Bailén para que juegue y deje de llorar.


Más tarde y como ese cielo que todos vemos y que no es cielo ni es azul, resultó que prácticamente no hubo caballos en el famoso cruce, eran mulas. Y que el General estaba enfermo por lo que aparentemente, en varios tramos viajó en una rudimentaria camilla. Y que seguramente su uniforme no relucía como ese azul brillante de las ilustraciones que permanecía impoluto a través de los siglos.
Y más recientemente, para escándalo de las gentes, se descubre que el General no era hijo de españoles sino un mestizo –como Yrigoyen y Perón- hijo de la que por mucho tiempo se conoció como su ama de cría, una india guaraní.

Pero si esta fuera toda la revisión - aunque tiene sus virtudes el destacar que los próceres son humanos, que las epopeyas no están iluminadas por luces de neón bajo las cuales sus protagonistas brillan con impoluta distinción, que secretos hay en toda famila, etc.- no estaríamos en realidad contribuyendo a destacar lo verdaderamente importante. Caeríamos en una banalización chismosa que no arroja luz sobre la trascendencia y vigencia de San Martín.

Miremos entonces brevemente el rol de San Martín en nuestra historia.
La historia de Mitre, al caracterizar a la revolución de mayo como antiespañola y quienes siguieron esta línea – muchos de ellos autores de los Manuales que sufrimos en nuestra escuela secundaria – explica la revolución de mayo como una reacción al monopolio español y por consiguiente como pro libre comercio (con Gran Bretaña, se entiende).
Así entonces, San Martín habría vuelto para pelear contra España.
Sin embargo, recién en 1814 España envía expediciones para reprimir

Y nacen más interrogantes: ¿Por qué había españoles en la Primera Junta?  Qué sentido tendría la consiga enarbolada entonces de “Juntas como en España”
Parece que nuestros historiadores han  inventado un nacimiento libreimportador, antihispánico y proinglés en 1810
Y  nuevamente viene Galasso en nuestro auxilio.
Con una claridad que los académicos menosprecian  es él quien señala que no hay distintas historias porque haya corrientes históricas que se pelean. Lo que hay es instrumentación de la historia para una política.
Esta tergiversación sobre la naturaleza de la revolución de mayo oculta que hasta 1814  los enfrentamientos se dan entre hispanoamericanos de posición liberal-revolucionaria e hispanoamericanos absolutistas, es decir, los revolucionarios por un lado y las autoridades monárquicas locales, con sus partidarios, por otro. Esta es por otra parte, la lectura de Alberdi y más tarde de Manuel Ugarte.
Y San Martín vuelve para apoyar una revolución democrática y popular.  Hijo de la revolución francesa comparte sueños con Moreno, Castelli y Monteagudo.
Por otra parte, San Martín se opuso claramente a la política rivadaviana probritánica -hasta querer batirse a duelo con Rivadavia en 1825. Y la revolución recién se hace independentista, separatista, en 1814, cuando el absolutismo se reestablece en España y fracasa la confederación liberal hispanoamericana.
Y ahora sí parece correrse el velo.
Como dice Galasso, Mitre –seguido prolijamente por sus “discípulos”- necesitaba caracterizar los sucesos de mayo de 1810 como una gesta libreimportadora, y proinglesa para dar legitimidad a su proyecto
  
La unidad latinoamericana
“Los americanos de las provincias unidas no han tenido otro objeto en la revolución que la emancipación del mando del hierro español y pertenecer a una unión” / “... divididos seremos esclavos, unidos estoy seguro que los batiremos...".

Este propósito de la gesta sanmartiniana se  manifiesta en innúmeras ocasiones.
Recordemos que la bandera argentina -la que supuestamente “tremoló triunfal”- no cruzó los Andes, aunque para esa fecha (1817) ya había sido aprobada por el Congreso de Tucumán.
San Martín enarbola la bandera del Ejército de los Andes precisamente porque se trata de un ejército aliado argentino-chileno. O'Higgins y Freire, jefes de columnas, son chilenos, así como gran parte de la tropa se halla nutrida por chilenos que huyeron después de Rancagua y se alistaron en un Ejército libertador hispanoamericano, por encima de las fronteras.
San Martín formó un ejército para una lucha hispanoamericana. Por eso, renuncia ante sus oficiales en abril de 1820 y en el Acta de Rancagua consta que se hace elegir para reafirmar que ese ejército no depende de ningún gobierno.
La campaña al Perú la financia el gobierno de Chile y ese ejército argentino-chileno, con apoyo de peruanos, enarbola bandera chilena, porque Chile ha creado la escuadra, pero para San Martín es la continuación de una campaña por sobre las fronteras de las patrias chicas.

Párrafo aparte merecen los antecedentes del Congreso anfictiónico.
Iba a ser ésta una reunión de Repúblicas hispanoamericanas, con asistencia de observadores de otras naciones, convocada por Simón Bolívar desde Lima el 7 de diciembre de 1824, que finalmente se celebró en la ciudad de Panamá del 22 de junio al 15 de julio de 1826
Actos preparatorios del Congreso de Panamá fueron las misiones diplomáticas despachadas en octubre de 1821 por Bolívar
Joaquín Mosquera fue al sur, hacia el Perú, Chile y las Provincias Unidas del Río de la Plata (Argentina) y concluyó con Bernardo Monteagudo, ministro de Relaciones Exteriores del Perú, bajo la presidencia del general José de San Martín, un tratado de liga, confederación y unión perpetua, firmado en Lima el 6 de julio de 1822.
Las 2 naciones se obligaban a interponer sus buenos oficios ante los restantes Estados hispanoamericanos a fin de lograr que se incorporasen a la confederación y para convocar luego un congreso general que sirviese de punto de contacto en los peligros comunes, de fiel intérprete de sus tratados públicos cuando ocurrían dificultades y de juez árbitro y conciliador en sus disputas y diferencias; se preveía que Panamá podría ser la sede del congreso.
 Partido Americano
“… no soy de ningún partido, mas me rectifico, soy del Partido Americano”
Desde sus inicios en la vida política San Martín se incorporó a las Logias progresistas que funcionaban en Europa. Inmediatamente llegado al Río de la Plata creó la Logia Lautaro, lo mismo hizo en Cuyo, en Chile y en Perú. San Martín concebía la necesidad de contar con una estructura de cuadros y militantes para cumplir con los objetivos de independencia y unidad americana.

Anticolonialismo
“Lo que no puedo concebir es que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar a su patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempos de la dominación española. Una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer”.
Finalmente, junto a esta convicción de la necesidad de la unidad latinoamericana, San Martín es claramente anticolonialista.
La posición anticolonial la expresa en toda su gesta política y militar. La contradicción para San Martín es “Patria o Colonia”. San Martín entiende que todo colonialismo debe ser combatido. Es por esto que años después de la independencia, y ante la agresión anglo-francesa al Río de la Plata, ofrece su espada para combatir al nuevo enemigo de la Patria.
  
Cuando me convocaron para dar la charla que dio nacimiento a estas líneas, los estudiantes me pidieron que dijera algo sobre la vigencia de San Martín hoy.
Y por eso, concluiré este breve trabajo del mismo modo que concluí mi exposición en la Facultad de Derecho.
Con las palabras del para siempre presente Rodolfo Walsh:
“Decimos que San Martín es nuestro contemporáneo porque los problemas básicos que enfrentó son los mismos que bajo distintas formas la Argentina tiene todavía por delante y porque chocó con intereses y concepciones parecidos a los que siguen oponiéndose a los reclamos de Independencia, Libertad y Justicia del pueblo argentino”.

Por Anahí FernándezAgosto de 2008.-  


[1] El elitismo de los académicos de la historia se puede resumir con una anécdota: cuando, en una clase sobre San Martín dictada por Romero en la UBA, una alumna difunde otra versión acerca de los hechos y cita a Norberto Galasso como fuente, el historiador, sin debatir, le responde: ’Señorita, si yo estoy enfermo voy a un médico, no a un curandero. No sé usted’. (Encuentro con Norberto Galasso. “La historia es la polÌtica pasada”. Por Gisela Busaniche. Disponible en http://www.fja.org.ar)

[2] Fantástica expresión de Burela. En el caso de Galasso, pensador e historiador de fuste, la condena de la “academia” es absolutamente inaceptable.

1 comentario:

  1. Buen día... Tengo el gusto de saludarlos, con un sol bicentanarial que acompaña, en el conurbano Baires.
    Hace un tiempo, en 2007/2008, levanté a la Web algo relacionado con su muy buen artículo. Aunque alguna disonancia se me plantea, desde el primer hecho: "San Lorenzo", con el que S·Martín demostró que estaba firmemente decidido a matar españoles, y así continuó.
    En mi Entrada digo: "La Causa por la Unidad Americana de San Martín, y sus criterios morales, están mostrados en estos fragmentos de cartas, a los que dí forma en versos". El poema se ubica en http://hipersalenas.wordpress.com/poemas-3/ , en la § b): Justa esperanza…
    Mis Mejores Saludos. SEM

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